miércoles, 29 de febrero de 2012

Mi vuelta de Tigre. Heladería de barrio


16 días en tigre. Los sábados un encuentro que no falla. El tocaba la bocina y a la distancia me levantaba y me acercaba al muelle. Siempre que pasaba me miraba, sabía que tenía un cliente. El helado solo puede ser evaluado en contexto. Vendían helados de Cremolatti.

Todos los sábados compraba 1 kilo y medio. Medio para el consumo del día, uno para tener para toda la semana. Los gustos eran variados. Dulce de leche granizado, súper dulce de leche, frutos rojos. Frutilla, tramontana y chocolate con almendras.

Es una heladería que solo puede ser pensada en ese contexto,. Ahí es perfecto, en la Ciudad se lo deja pasar. Todo es muy dulce, de sabor suave. El dulce granizado fue lo mejorcito, a mi suegro le gustó el chocolate con almendras.

Si están en tigre, no dejen de comprar, si están en la ciudad, dejen de hacerlo.

Al llegar mi ansiedad de helado se presentó. Al otro día, caminábamos por la avenida Santa Fé a la altura de Malabia. Vi la heladería que me dio de comer durante mucho tiempo. Una heladería vieja, de barrio. Vi al heladero, en el fondo, enfrascado en su labor. Me dieron ganas de entrar. Lau me dice: “vas a quemar un cartucho, no comás acá”. Le dije, es bueno, confiá.

Entramos, me atienden bien, pero no pregunté mucho porque sabía que quería. Pedí chocolate blanco (lo extrañaba) y dulce de lecha granizado.

El choco blanco, perfecto, riquísimo. Manteca, cacao, pedacitos de chocolate blanco. A Lau que no quería comer, le aconsejé que lo haga, que lo pruebe. Lo hizo y me dijo: no, lo puede creer, es muy bueno.

La evaluación del dulce granizado fue dispar, para mí, normal, para Lau bueno. Gusto a quemado, dulce. Lo volví a probar y me gustó.

Un dato de color: la cucharita es de madera como las de antes.

Contacto: Santa Fe 3798


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada