A los ansiosos nos pasa, también, esto:
martes, 16 de septiembre de 2014
viernes, 22 de agosto de 2014
La amistad, el helado en Bolivar en
http://heladoargentino.blogspot.com.ar/
Prometo que esto se escribió en pocos
segundos en mi cabeza. Prometo que cuando compré el helado en la mejor
heladeria, según dicen de Bolivar, aparecieron palabras sueltas que se unen
ahora. Apareció el encuentro, la amistad, la distancia, la cercanía y la
sinceridad. Por sobre todo el amor a los amigos.
Hoy una Gran amiga está pasando momentos
tristes, momentos de angustía que solo de pueden consolar con la charla sobre
la nada, sobre todo, con un abrazo y contándole a su padre- que tambien está
triste- historias de porteños, de su hija, de cosas tontas.
La heladería Chocolate nos brindo un
postre para quedarnos charlando cuando la amistad lo requería. Comimos dulce de
leche, chocolate blanco, chocolate de la casa, limon con frutos secos. Comimos
pero si bien era rico, lo que menos nos importaba era el gusto porque todos
estabámos pensando que no hay mejor forma de comer algo rico que rodeado de
mucho cariño, de amistad, de compañía y empatía.
Nos reímos, aunque momento por demás
triste, nos reímos. Levántamos la mano para votar por situaciones divertidas,
la copiloto hizo llorar a la piloto, nos peleamos, gritamos, todo para
prepararnos para abrazar a nuestra amiga. Llegamos a Bolivar y eso sucedió. Estoy
en un hotel de ruta, escribiendo esto, pensando en el día agitado, en la
amistad y en el helado.
Estoy triste, sin duda, nuestra amiga
está verdaderamente triste. Sin embargo, la sonrisa aparece por momentos porque
otra vez, este grupo de amigos/as demostró que ahí donde cae una lágrima hay
alguien que la seca o la deja correr para luegro abrazar.
La parte graciosa:Escribo esto en un
hotel de ruta lindo, mientras una pareja grita por sexo, en la habitación junto
a la mía.
miércoles, 20 de agosto de 2014
los martes por la Ventanita
Creo que es público que hago análisis. Siempre hablo de eso, en persona y en los post. No tengo dudas...pero ayer me reía solo porque siempre escribo los martes o los miércoles, últimamente. Siempre que salgo del diván, voy a algún lugar y por esas cosas de la culpa/angustia/felicidad/enojo/orgullo/satisfacción/neurosis termino comiendo helado, caminando por la calle.
Ayer me había comprometido con una amiga a ir a un seminario sobre federalismo. Salí de terapia y le mandé un mensaje, suspendiendo mi presencia. Pero por los motivos antes descritos, terminé yendo. Crucé Libertador, crucé Alcorta y me subí al 130. No tenía ganas de leer, me puse música. Me bajé en el barrio River, porque iba al nuevo edificio de Di Tella. Cuando me bajo del colectivo, con el sol pegándome en la cara, veo una presencia divina: una heladería que me recomendaron muchas veces y que nunca había ido. La Ventanita. Confitería y heladería.
Entro decidido a comer helado, veo sandwich de miga- ya conocida pasión- y empiezo a dudar. No tengo mucho tiempo- no tengo 50 minutos acostado- y cuando me preguntan qué quiero. Contento: helado. Uno mediano.
Le pido dulce de leche con nueces. Le pregunto: qué me recomendas. Me dice: es subjetivo. Pienso en mi charla con el analista de hace no más de media hora. Le digo, todo menos chocolate, me gusta. Me dice: avellanas o algo así. Veo el Tiramisú y le digo: dame Tiramisú. Salgo caminando. Como siempre, decido el lado equivocado para hacerlo. Siempre me prometí que seguiría la teoría de George Constanza en el capítulo "The Opposite" pero siempre lo recuerdo luego de tomar la decisión de para dónde ir. Camino de más, como diez cuadras. No me preocupa. Sé que tengo mi helado y media hora para llegar. El Dulce de Leche, suave. no muy bueno, no malo. no dulce, no cremoso en demasía. El Tiramisú, glorioso.
Llegué a la universidad. un poco más feliz. Mi amiga, me dice: estás deprimido? Caminas como si fuera que sí. Le digo: no, vengo colgado porque caminé mucho de más, comiendo helado.
No sé cuándo andaré por esa zona pero me debo probar los otros sabores. Lo bueno, al final, conocí esa heladería chiquita artesanal. Los sandwich de miga también los probaré!
Ayer me había comprometido con una amiga a ir a un seminario sobre federalismo. Salí de terapia y le mandé un mensaje, suspendiendo mi presencia. Pero por los motivos antes descritos, terminé yendo. Crucé Libertador, crucé Alcorta y me subí al 130. No tenía ganas de leer, me puse música. Me bajé en el barrio River, porque iba al nuevo edificio de Di Tella. Cuando me bajo del colectivo, con el sol pegándome en la cara, veo una presencia divina: una heladería que me recomendaron muchas veces y que nunca había ido. La Ventanita. Confitería y heladería.
Entro decidido a comer helado, veo sandwich de miga- ya conocida pasión- y empiezo a dudar. No tengo mucho tiempo- no tengo 50 minutos acostado- y cuando me preguntan qué quiero. Contento: helado. Uno mediano.
Le pido dulce de leche con nueces. Le pregunto: qué me recomendas. Me dice: es subjetivo. Pienso en mi charla con el analista de hace no más de media hora. Le digo, todo menos chocolate, me gusta. Me dice: avellanas o algo así. Veo el Tiramisú y le digo: dame Tiramisú. Salgo caminando. Como siempre, decido el lado equivocado para hacerlo. Siempre me prometí que seguiría la teoría de George Constanza en el capítulo "The Opposite" pero siempre lo recuerdo luego de tomar la decisión de para dónde ir. Camino de más, como diez cuadras. No me preocupa. Sé que tengo mi helado y media hora para llegar. El Dulce de Leche, suave. no muy bueno, no malo. no dulce, no cremoso en demasía. El Tiramisú, glorioso.
Llegué a la universidad. un poco más feliz. Mi amiga, me dice: estás deprimido? Caminas como si fuera que sí. Le digo: no, vengo colgado porque caminé mucho de más, comiendo helado.
No sé cuándo andaré por esa zona pero me debo probar los otros sabores. Lo bueno, al final, conocí esa heladería chiquita artesanal. Los sandwich de miga también los probaré!
jueves, 7 de agosto de 2014
el helado y yo: otros sobris postizos
Su madre y padre son personas que quiero muchísimo. Que en estos tiempos me brindaron un lugar en su mesa para cenar. Para merendar, para lo que sea.
Isa y Simón - o chicho- son bien diferentes. Ella como se ve en la foto es pícara, me pelea siempre durante los primeros 10 mínutos, me provoca con su cara y su carácter para luego no parar de mostrarme todos sus nuevos pasos de baile. Poner música y armar un escenario para cantar. Al irme, nunca quiere que me vaya, siempre un ratito más.
Chicho, como se lo ve en la foto, es muy chicho. Quilombero, dulce, movedizo, copión de su hermana, la persigue por toda la casa, se mete en el escenario improvisado a cantar y bailar. Siempre, cuando estoy en su casa, como si supiera que son malos ratos, viene corriendo y me abraza. No se despega. No voy a decir que es así conmigo porque la verdad es que el es así con el mundo. Dulce, dulce.
Acá la foto de ambos tomando helado. Muy ellos, los dos.
Isa y Simón - o chicho- son bien diferentes. Ella como se ve en la foto es pícara, me pelea siempre durante los primeros 10 mínutos, me provoca con su cara y su carácter para luego no parar de mostrarme todos sus nuevos pasos de baile. Poner música y armar un escenario para cantar. Al irme, nunca quiere que me vaya, siempre un ratito más.Chicho, como se lo ve en la foto, es muy chicho. Quilombero, dulce, movedizo, copión de su hermana, la persigue por toda la casa, se mete en el escenario improvisado a cantar y bailar. Siempre, cuando estoy en su casa, como si supiera que son malos ratos, viene corriendo y me abraza. No se despega. No voy a decir que es así conmigo porque la verdad es que el es así con el mundo. Dulce, dulce.
Acá la foto de ambos tomando helado. Muy ellos, los dos.
martes, 5 de agosto de 2014
Estela, mi abuela y el helado
En Facebook, puse descorchen tapas de helado, descorchen kilos, armen cucuruchos que hay que festejar. Yo en este instante, al llegar a mi casa, hice aquello que me da felicidad y por eso me pongo a escribir. Desde las cinco de la tarde que no puedo dejar de pensar en la felicidad que siento por la noticia. Siento culpa por apropiármela, pero la siento propia. Siento que en la felicidad de esa abuela y de ese nieto, está la suya y la de todos y todas los que alguna vez abrazamos a nuestras abuelas o abuelos. Los que pensamos que Estela merecía, como todas pero en especial ella, abrazar a su nieto antes de morir. Acá hago un parate, Estela por favor, abrazalo pero posponé tu muerte. Mis ojos se llenaron de lagrimas al enterarme, iba en un taxi y comencé a mandarle mensajes a mis amigos. A dos que trabajaron, dieron su tiempo y militaron en ese organismo. Pensé, que también, era su éxito, su felicidad. Entré a análisis como cada martes. Sesión fuerte, me subí a otro taxi cuando salí para ir corriendo a mi casa a ver la televisión y todos los mensajes que ponían en las redes sociales, diarios y demás. Mis lagrimas se exponían sin pedir permiso. No me importaba nada más que ver esa novedad. Incluso olvidé el cumple de mi sobrino por lo cual salí de mi casa, nuevamente corriendo para subirme a otro taxi e ir a festejar con él. Quería solamente bailar, festejar como si Argentina hubiese ganado el mundial. Incluso más. Bailar, bailar con una copa de whisky en la mano, con lo que cada uno quiera brindar porque existía un abrazo más en el mundo que no era cualquiera. Un abrazo que una abuela esperaba y que ese chico, seguro, nunca imaginó o por lo menos lo hizo por un tiempo, que iba a tener.
Recordé que el helado es parte de mi vida desde que iba los jueves a lo de mis abuelos. Que ese día comía sandwich de miga de jamón y lechuga (aún mis favoritos y odiados por la mayoria), que veíamos Alf y que abrazaba a mis abuelos. Pensé en ella, en mi abuela, más que en mi abuelo, pensé en los helados que este adulto no comió con Estela, pensé que no me importaba si les gustaba el helado pero que lo merecían, merecían ir, pedir un cuchurucha y que el nieto se ensuciara, que la abuela lo limpiara y que le coma un poco de helado para que no derrame más. Eso hacía mi abuela. Pensé en la fuerza, pensé en la búsqueda, pensé en los horizontes, sentí culpa por sentirme cansado en este año. Pensé quién soy yo para cansarme cuando esa persona que se sentó frente a cada caso esperando que fuera el suyo, nunca dejó de luchar. Pensé en mi abuela de nuevo, comí helado de nuevo. Corrí a mi computadora porque no puedo dejar de expresar lo que pienso y siento, sin releer. Escribí esto, comí helado solo por Estela o tal vez por mi abuela, Emily- mamina como le decíamos-, que me cantaba canciones en ladino. Pensé que ojalá a Estela le den las cuerdas vocales para cantarle a su nieto. Pensé en la justicia y en la injusticia. Concluí que el mundo es un lugar más lindo, hoy. Que dentro de tanta basura que corre en distintas partes del mundo, hay un adulto que supongo que correrá como un niño a los brazos de su abuela.
Pensé...que felicidad descorchar una tapa de un cuarto de Las Grutas, mi nueva heladería de cabecera, por una noticia así. Felicidad....en la semana de mi cumple, un helado por esta causa....felicidad...
Recordé que el helado es parte de mi vida desde que iba los jueves a lo de mis abuelos. Que ese día comía sandwich de miga de jamón y lechuga (aún mis favoritos y odiados por la mayoria), que veíamos Alf y que abrazaba a mis abuelos. Pensé en ella, en mi abuela, más que en mi abuelo, pensé en los helados que este adulto no comió con Estela, pensé que no me importaba si les gustaba el helado pero que lo merecían, merecían ir, pedir un cuchurucha y que el nieto se ensuciara, que la abuela lo limpiara y que le coma un poco de helado para que no derrame más. Eso hacía mi abuela. Pensé en la fuerza, pensé en la búsqueda, pensé en los horizontes, sentí culpa por sentirme cansado en este año. Pensé quién soy yo para cansarme cuando esa persona que se sentó frente a cada caso esperando que fuera el suyo, nunca dejó de luchar. Pensé en mi abuela de nuevo, comí helado de nuevo. Corrí a mi computadora porque no puedo dejar de expresar lo que pienso y siento, sin releer. Escribí esto, comí helado solo por Estela o tal vez por mi abuela, Emily- mamina como le decíamos-, que me cantaba canciones en ladino. Pensé que ojalá a Estela le den las cuerdas vocales para cantarle a su nieto. Pensé en la justicia y en la injusticia. Concluí que el mundo es un lugar más lindo, hoy. Que dentro de tanta basura que corre en distintas partes del mundo, hay un adulto que supongo que correrá como un niño a los brazos de su abuela.Pensé...que felicidad descorchar una tapa de un cuarto de Las Grutas, mi nueva heladería de cabecera, por una noticia así. Felicidad....en la semana de mi cumple, un helado por esta causa....felicidad...
sábado, 26 de julio de 2014
El helado y vos en Córdoba: marian y maguie
Recibo este mensaje y cumplo la ordenes de mi grana migo MV:
Para el blog. Ddl granizado de la cumbrecita. Helado a cinco grados bajo cero!!!
Para el blog. Ddl granizado de la cumbrecita. Helado a cinco grados bajo cero!!!
domingo, 13 de julio de 2014
el helado, aregentina, lo individual y la burocracia
No escribo hace muchísimo en el blog. No es que no haya tomado helados, no es que no haya probado heladerías, no es que no haya viajado hacia otro continente y haya recorrido heladerías todos los días, durante 10 días. No es que no me haya mudado y vuelto a comer en Jauja, día tras días. Es que por diversos motivos personales, las letras no me salieron. Hoy se terminó el mundial. Cosa rara me pasó en él. Dejé de ver fútbol cotidianamente hace mucho tiempo, sin embargo, este mundial me lo vi todo. Casi todos los partidos. Hoy perdió Argentina, cosa que es sabida, claro. Sin embargo, al entrar a las redes sociales todos destacan que lo intentaron, que se rompieron el alma, que no dejaron de pensar en el siguiente paso y lo hicieron. Terminó el mundial y el fin de semana de emociones variadas, raras. Comienza otra semana.
Decido comer helado de Jauja para palear el gusto amargo. Cliché, podría ser. A punto de poner la cuchara en el, decido volver a escribir. Este fin de semana, los amigos salieron a la luz, estos amigos que siempre aparecen en esos instantes donde la neblina tapa al turco, donde un almuerzo, un mensaje, un enojo, una palabra, un coche que me acompaña en cada valija que tengo que armar, hace que no haga falta patear todo solo. El helado, me hizo volver a las letras, el helado me hace hablar de mis amigos y amigas.
Hace un tiempo, una gran amiga de la adultez, FS, instituyó una frase que uso mucho que es "burocracia de la vida privada". Hay personas y grupos de ellas, que pueden volver de su vida esa costumbre de repetición y ceguera. Hoy apareció de nuevo, cuando veo que Argentina siguió para adelante, que sin certezas, con incertidumbres, con temor, con valentía se animó a plantear un partido frente al mejor equipo del mundial de Brasil.
Hoy, leo en Fb que alguien habla sobre los esfuerzos colectivos. Pienso en que este último año requirió de mi, un esfuerzo individual profundo, sacar fuerzas de donde no sabía pero que el colectivo de gente que me rodea, me entregó lo que Mascherano a sus compañeros.
Como helado en este domingo donde las fuerzas requieren aparecer. Este domingo donde recuerdo la burocracia de la vida privada, este domingo donde se valora lo colectivo. En fin....volvió el blog, no hablé de helado, lo sé, pero necesité hablar de esto, comiendo helado. Tal vez, solo comí helado para escribir. Tal vez no, no importa, solo escribí sin releer para no borrar.
Decido comer helado de Jauja para palear el gusto amargo. Cliché, podría ser. A punto de poner la cuchara en el, decido volver a escribir. Este fin de semana, los amigos salieron a la luz, estos amigos que siempre aparecen en esos instantes donde la neblina tapa al turco, donde un almuerzo, un mensaje, un enojo, una palabra, un coche que me acompaña en cada valija que tengo que armar, hace que no haga falta patear todo solo. El helado, me hizo volver a las letras, el helado me hace hablar de mis amigos y amigas.
Hace un tiempo, una gran amiga de la adultez, FS, instituyó una frase que uso mucho que es "burocracia de la vida privada". Hay personas y grupos de ellas, que pueden volver de su vida esa costumbre de repetición y ceguera. Hoy apareció de nuevo, cuando veo que Argentina siguió para adelante, que sin certezas, con incertidumbres, con temor, con valentía se animó a plantear un partido frente al mejor equipo del mundial de Brasil.
Hoy, leo en Fb que alguien habla sobre los esfuerzos colectivos. Pienso en que este último año requirió de mi, un esfuerzo individual profundo, sacar fuerzas de donde no sabía pero que el colectivo de gente que me rodea, me entregó lo que Mascherano a sus compañeros.
Como helado en este domingo donde las fuerzas requieren aparecer. Este domingo donde recuerdo la burocracia de la vida privada, este domingo donde se valora lo colectivo. En fin....volvió el blog, no hablé de helado, lo sé, pero necesité hablar de esto, comiendo helado. Tal vez, solo comí helado para escribir. Tal vez no, no importa, solo escribí sin releer para no borrar.
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