miércoles, 12 de febrero de 2014

Ceci y Diego, nuevamente, y sus crónicas heladeras

Esta pareja genial me regala una nueva crónica heladera. Gracias Ceci, Gracias Diego!

Hola Dami, como va eso? che estuvimos en Rio de Janeiro con Die. Tomamos unos helado increibles que se llaman "Vero". Ya desde el vamos en Brasil la cantidad de frutas disponibles (e increiblemente ricas) que hay hace que el helado sea maravilloso. Esta heladeria tenía gustos raros como gorgonzola (un queso tipo roquefort) que era muy rico y suave (a mi este queso me gusta mucho, asi que no se que grado de objetividad tengo, y a Diego es la unica cosa en el mundo de los comestibles que no le gusta junto con el tomate asi que no tengo parametros pero en fin), chocolate con pimienta (asi le dicen ellos al chile) super picante al final, limon siciliano con lavanda, calabaza con coco (muy bueno, el helado era de calabaza y el coco estaba rayado grueso), acai blanco (que es un furta del amazonas violeta y redondita que en todos lados la venden licuada con banana y granola, muy rica, pero que en el caso de la heladeria no entenidimos porque era blanco...).
En Buzios fuimos a una heladeria que se llamaba "Mil Frutas" y tienen sabores de millones de frutas tropicales que en tu vida escuchaste y/o probaste (Araca, Bacuri, Cupuacu, Fruta de Conde, Jabuticaba, Pitanga, Taperebá, Physalis y sigue la lista....). Tambien tienen unos gustos que son como marmolados muy locos, de dos sabores. Lastimosamente, una bola de helado costaba una fortuna (como unos 50 pesos arg), asi que comimos cada uno su conito con su respectiva bola y a llorar a la Orla Bardot. Yo probe chocolate blanco y maracuya, a pesar de que me niego a comer cosas con maracuya en argentina porque usan saborizante o que se yo que cosas y me parece horrible, este era de los marmolados, muy bueno porque el maracuya era al agua y contrastaba con el chocolate super dulce. No recuerdo que comió Diego pero si que decía "entraría con un arma a robar helado", eran muy mala onda, les preguntabamos por los gustos y nunca nos ofrecieron probar nada. Que triste!


Encima, luego, Ceci me mandó esta tira:


viernes, 31 de enero de 2014

El helado y vos

Quien fue mi primer sobrino, hoy tiene 21 años y está viajando por Europa solo y/o amigos/as. Me manda esta foto y me pongo feliz.


jueves, 30 de enero de 2014

El helado, la radio y la pasión

Ayer fue la entrevista en la radio. Fueron quince minutos, más o menos, en los que me reí, hablé de helados como si fuera un elemento transformador del mundo y que hay que tomárselo en serio. Intercambié comentarios con el entrevistador, con preguntas que me hicieron y lo que más me gustaron fueron los mails o comentarios en el blog posteriores. Elogios, insultos, indignación, invitaciones a probar heladerías y lo más lindo historias vinculadas a los helados. Personas a las que simplemente le dieron ganas contarme algo relacionado con su vida y los helados, los gustos, su relación familiar, dónde tomaban de chicos/as, etc. Peleas que se generaron por el helado, por malos entendidos, por los quinotos al whisky (mi nueva pasión, no este gusto sino la bebida, sobre la que empezaremos un curso), por la menta. Guiños con amigos, felicidad en un momento extraño. En fin...seguiré probando helados, compartiendo mis pensamientos y como siempre invito a quien guste a escribir y divertirnos juntos. Gracias por seguirme en este proyecto individual, que nuevamente como todo, se volvió colectivo.

martes, 28 de enero de 2014

El helado plantado

Si un día me levanto a la mañana y pienso en que tengo ganas de comer helado, todo el día pienso en él. Si estoy en una reunión y comienzo a pensar en el helado, transito los pasos posteriores, los caminos que agarré hacia mi próximo destino y repaso las calles, dónde hay una heladería, qué gustos pediré. No hay posibilidad que ese día terminé sin comer helado. En fin, caprichoso me podrían decir, Talibán, tal vez. El asunto es que hace muchísimos años soy así y, aunque terapia, es algo que no me interesa cambiar. Punto.
Hoy, se me prometía el estrellato, más bien, una entrevista en la radio sobre el helado. Cómo lo dije alguna vez, me divierte mucho hablar de eso. Igual o incluso más que de política, derecho, películas, etc.
Sin embargo, solo me queda la sensación de un vaso de helado vacío. Tal como prefijé, a las 9 y pico, se olvidaron de llamarme. La respuesta oficial fue "se me fue el programa....". Me reí, pensé en las personas que estaban escuchando porque les rompí con que nos divertiríamos, las que me iban a molestar porque se divierten con contradecirme en material heladeril. Pensé en la palabra fraca, en el momento en que la "inventamos" con mis amigos, en cuando la usaba con unas amigas, en muchas cosas. Pensé en mi listado de helados que escribí para recomendar. Pensé en el helado y confirmé que hoy comeré uno. Si o si. De capricho, con lluvia, con música de Radiohead, mirando el clima.
Mañana, supongo, se hará la entrevista. Sino, igual, me dará la excusa para comer helado, para pensar en él.

lunes, 9 de diciembre de 2013

El helado y los prejuicios

Si me sentera a escribir sobre los helados Daniel, no puedo dejar de escribir sobre los prejuicios. Me debería sentar a escribir sobre la zona norte, sobre mis chistes, sobre las perlas, sobre el running, sobre los autos, sobre el Uni y la Pana. Me debería sentar a escribir sobre la diversión y por sobre todo, sobre ciertas personas que hoy son importantes en mi vida pero que no las quise para nada por propiedad transitiva y cada charla inicial estuvo marcada por prejuicios o juicios prematuros.
Me sentaría a hablar sobre tres personas que se ríen de mi neurosis. Una me llama Woody, otras dos leyeron Zeno y veían el personaje en mi. Una de las últimas, con sus amigas, me denomina Little Woody.

Hace pocos en un cena atípica comimos en mi departamento. Les cociné, felices de recibirlas. A las tres personas que no tenía motivos para querer, ni ser amigos. Los prejuicios eran los que se apoderaban de cada charla hasta conocernos. Uno pensaba una cosa, otras otra.
Con el tiempo, nos fuimos conociendo hasta comprarme los cafés que me gustaban para invitarme a merendar. Se reían conmigo, de mi y yo de ellas. Nos reímos. Armaron un equipo que por momentos me invitaba a pasear.
El helado Daniel, deja de desear, es literalmente feo.  No como estas tres personas. Si hablamos de los gustos de la heladería son artificiales. Salvo la crema americana, diría una de ellas, la misma que me atacaría sobre mi rol de catador de helado y mi autoridad sobre ello. Otra me defendería por ser lectora del blog, otra se reiría de la pelea tonta.
Se reían, como siempre, de mi vida woolyanesca, pensarían que soy un loco, que me gustan los helados demasiado, que soy exagerado, que soy un persona. Yo les diría, y Boston????? a cada una de ellas.
En fin, contra todos los pronósticos, comieron helado en mi depto. Las recibí, nos reímos, tomamos y nos reímos más.
En fin, de verdad, a estas tres que prejuzgue, que me prejuzgaron, las invitaría un helado de freddo en mi casa muchas veces

lunes, 25 de noviembre de 2013

Y un día volví al Blog: NYC vs. Argentina

Casi un mes sin escribir en el blog. Sr/Sra Lectora/a no piense que mi cuerpo se despidió del helado. La boca se le haga un lado y si lo piensa y no lo dice, los pensamientos que se hagan a un lado.

Empiezo por el final, como todo ansioso en recuperación. Lo hago pero me doy cuenta, es un avance!

En NYC tomé helados por todos los lados. Siguiendo la recomendación de Gargarella, Grom, logró posicionarse  segunda, detrás de Cones. La heladería perfecta en NYC. Cuando las ganas de dulce de leche  se presentan es un refugio para el alma (qué frase de Victor Hugo, no?).
Luego tomé en otros lado, siempre probando helados mientras que caminaba. Otras veces comíamos twist o snicker helado con mi amiga querida Flor Sotelo, en el Deli cercano.
Comimos en Williamsburg, ese espacio donde "los niños/as bien" son los nuevos jipis. Ese espacio donde la moda es colorida y uno que se viste en el mismo local palermitano hace 10 años, ve los colores como un pajuerano. Donde los marcos de los anteojos, son la moda y uno que ve bien querría ver mal para usarlos porque lo hacen moderno e intelectual, al mismo tiempo. Posmoderno, tal vez. Pero prefiero, no ser posmo, la verdad. No me sale, me encantaría, tal vez, pero no me sale.

Hace un mes llegué a Argentina por diversas cosas. Desde mi desembarco tomé helados todos los días.  Al llegar, comí sand de miga en el auto de mi hna que me fue a buscar al aeropuerto. Deseo que se le cumple a cualquier hermano menos que llega luego de no verse por dos meses.  El primer día fue en una heladería que pasé por callao y córdoba y que me gusta. Luego Persicco, Cadore, el dios Freddo y hoy Rapa Nui!
NYC es una hermosura, un encuentro con la multiplicidad, con la cultura, con el individualismo, con el egoismo en el subte, con la comida étnica pero sin duda no es la ciudad del helado. Si en argentina hubiera una estatua de la libertad, le ponría el helado en la mano. Un cucurucho de freddo para que todo aquel que quiera habitar el suelo argentino, pueda tener derecho a ser feliz!
En fin, NYC tendrá lo suyo (mucho!) pero el helado argentino es un abrazo tranquilizador donde calmar las angustias, donde reírse. Es la felicidad hecha postre!

martes, 17 de septiembre de 2013

Redención, pido, por favor

En un capítulo de los Simpsons hay un dios de los supermercados. Si existiera uno, en general, y de los helados, en particular, le pido perdón. He pecado. Comí Yogurt Helado.