martes, 19 de junio de 2012

Rialto, Quilmes

Este helado es fruto de la generosidad. Ahora explico el por qué. Dos amigos, hermanos a esta altura de la vida, Miri y Fer, tuvieron una cena en la casa de unos amigos de ellos en Quilmes. Luego de la cena que, según relataron, fue exquisita, se sentaron a comer el postre casero. De la conversación, surgió que hay una heladería que es super rica. En un acto de generosidad poca veces vista, agarraron el teléfono y llamaron para pedir medio kilo. Uds. se preguntarán: Había postre casero cocinado por el dueño de casa, ¿fueron tan  groseros de pedir igual? ¿solo dos cuartos para tantas personas? a todo les respondo, tomando prestadoas sus bocas, y digo NO. Lo que hicieron es pedirlo, ponerlo en el freezer, sacarlo del freezer, subirlo al auto, bajarlo del auto, ponerlo en el freezer de su casa, esperar una semana sin probarlo, sacarlo del congelador, subirlo al coche, traerlo a mi casa, ponerlo en el freezer y luego de la cena probarlo y comentar.
Dos cuartos de la heladería Rialto "Gelato de Alta Qualitá" según la bolsa, su página web y apuesto su marquesina.
Luego de una cena con recetas de Jamie Oliver, nos sentamos en el sillón a comer. Dos cuartos, seis gustos.
Comimos: dulce de leche, chocolate con naranja, maracuyá, Alfajor Havanna, Ferrero Rocher y Rafaello.

Todos los gustos eran de un nivel medio. Todos pesados, cremosos, los chocolates, si bien no me encantan, resaltaban mucho. El mejor el que era con naranja.
El DDL, suave, italiano. Creo que las heladerías italianas que intentes respetar su tradición no deberían hacer DDL.

Contacto: http://www.gelateriarialto.com.ar/  

viernes, 8 de junio de 2012

domingo, 3 de junio de 2012

El Helado y vos N°1: Barbie

El melona no es el único coreano....

NUEVA SECCIÓN: El helado y vos

Me gustaría lanzar una nueva sección del blog que se llama "El helado y vos".
Para eso, necesito que quien quiera me mande fotos tomando helado y si quieren-opcional- una mini descripción.
Enviar a: heladoargentino@gmail.com


miércoles, 23 de mayo de 2012

Picante, Picante

El blog se pone picante, picante.


Vía Flaminia. Solo un nombre

El domingo comenzó auspicioso. El plan era pasar la tarde solo con mis sobrinos más grandes (19 y 15) y mi viejo. Cual alianza, salimos en busca de un lugar para comer al que habíamos ido otras veces en zona norte. El mismo al que iba con mis abuelos y padres pero en la zona de Santa Fé y Callao. The Embers. Ese lugar de comida yanqui que uno como con felicidad pero al terminar piensa en el por qué se hace eso al cuerpo.
La salida se organizó por culpa del helado. Kevin, de 19, luego de leer el blog, me dice: "tenes que ir a Vía Flaminia". Le contesté "vamos el fin de semana con tu auto. Decile a tu hermano y vamos con el abuelo-es decir, mi papá-". Así, fue, comimos en ese lugar que queda justo frente a la famosa heladería de zona norte. Aquella que hacen los cucuruchos bañados más grandes de todos.
El almuerzo, fue tal como dije en la foto anterior, un momento feliz. La vida va pasando para todos, nos encontramos los cuatro mucho más grandes que la última vez que fuimos. La conversación fue girando por temas que hablan adultos y nuevos adultos. Cada uno decía cuán grande estaba y cuántos años cumplía. La próxima salida volverá a ser a un bodegón. La promesa ya fue tomada.
En esta oportunidad los roles fueron cambiando. Mi sobrino de 19 nos llevó en auto, el de 15 que ya sale de noche estaba cansado, yo pagué el almuerzo y mi viejo el postre.
Al llegar a la heladería, por supuesto sin hambre, digo: mientras voy a lavarme las manos, pidánme el famoso cucurucho bañado.
Al volver me entero que la cuenta fueron 165 pesos. 3 bañados y uno sin bañar. Me indigné. El precio de la fama cuesta. Esperaba, en consecuencia, el mejor cucurucho que podría existir.
Al momento de elegir los gustos, veo que una de las heladeras donde se depositan los potes está vacía por lo que significa que hay mucho gustos menos.
Me pido dulce de leche granizado y chocolate blanco. Me lo dan bañado. Otros piden chocolate amargo y frutos rojos, otros banana spit y chocolate blanco y así sigue la lista.
Todos al probarlo, decimos cuán malo es el helado. Cuán malo es el chocolate que lo baña. Cómo había bajado la calidad desde la última vez que lo probamos. Cómo se derrite, afirmábamos. Toda la mesa se ensucia. No lo puedo creer, gritábamos silenciosamente. Cómo puede ser que tanta gente venga a comerlo.
El dulce de leche sin gusto, el chocolate blanco una mentira blanca.
Todos los gustos para el olvido. No hay uno que pase el filtro de 4 personas a las que les gusta comer helado.
Fue un momento que quedará en mi memoria, fue un momento en donde la adultez nuevamente se hizo presente, un momento importante, aquellos por los que vale la pena.
Sinceramente, un momento para la memoria, un helado de pésima calidad y carísimo para el olvido.
  



lunes, 21 de mayo de 2012